“El jardín de mi hospi”, humanizando espacios en desuso

PorEmma Giralt

“El jardín de mi hospi”, humanizando espacios en desuso

Cada vez más se habla de la humanización de la asistencia sanitaria. Algo que debería resultar tan evidente pero que luego cuesta llevar a la práctica. Llevo más de 10 años dedicándome a analizar y mejorar procesos asistenciales de muchos hospitales de nuestro país, y para ello me visto con bata blanca, pijama verde o como toque, y observo cómo ocurren las cosas y porqué. Y mientras observo las ineficiencias (o Mudas, como los llamamos en el modelo Lean), veo algunas cosas que afectan a vertientes más humanas del proceso y que impactan directamente tanto en las necesidades físicas como en las sociales, emocionales y psicológicas de las personas.

Por ello, nuestras propuestas de mejora buscan mejorar la calidad asistencial orientando el sistema al paciente y contemplando tanto la vertiente de la eficiencia como la social / emocional.

Algunos ejemplos:

En los últimos años, unos de los abordajes de la calidad asistencial ha sido la búsqueda de la excelencia científico-técnica por parte de los profesionales, descuidándose, en ocasiones, otros atributos de la calidad de dicha atención relacionados con la esfera personal y familiar.

“Yo acepto que no me van a curar, pero me costaría aceptar que no me cuiden”. Albert Jovell, médico y creador del Foro Español de Pacientes

Sin embargo, desde hace tiempo, muchos hospitales han apostado por la mejora de las instalaciones diseñando espacios que, a priori, podrían parecer hostiles para hacerlos más agradables y confortables. Los ejemplos más significativos los encontramos en la atención pediátrica. Ya no sirve pintar las paredes con colores alegres y llenarlas de dibujos infantiles, sino que se pretende ir más allá, creando espacios e infraestructuras que ayuden a hacer volar la imaginación de los más pequeños para hacerlos sentir seguros y reducir la ansiedad y el miedo.

La clave está en ponerse en la piel del paciente, pensar cómo vive la asistencia y qué se puede hacer para que esta resulte lo más satisfactoria posible. Además de mejorar la experiencia del usuario, aumenta la confianza y la relación entre profesionales, pacientes y familiares.

Justo esta semana leía otro ejemplo (ver noticia), esta vez en una sala de espera de urgencias. El Hospital Dos de Maig (del Consorci Sanitari Integral, Barcelona) ha rediseñado esta sala de espera para hacerla más agradable y amable, trabajando la humanización del espacio en tres ejes: la información a los usuarios, la señalización de los espacios, y la incorporación de un espacio lúdico con pasatiempos (una biblioteca con diversos títulos y un quiosco con revistas, todo ello accesible con código QR).

Dentro de este proyecto, quiero destacar el vinilo que explica del funcionamiento del proceso de triaje de los pacientes en urgencias. Contar con esta información explicada de forma sencilla y visual ayuda a hacer más comprensible el sistema de gestión de las colas de espera en este servicio, siempre tan conflictivas.

Humanización de los espacios sanitarios. CSI

En realidad, con estas iniciativas, se está dotando al espacio donde se realiza la actividad asistencial (aquella de “valor” per se) de otra dimensión que hace que aumente aún más su valor. Pero si pensamos en términos Lean, donde uno de los objetivos es convertir el no valor en valor, podemos ir más allá y transformar espacios en desuso, en espacios útiles.  Eso es lo ha hecho la Fundación Juegaterapia con su proyecto “El jardín de mi hospi”.

“Dimos un paso adelante poniendo en marcha un proyecto precioso que amplía una idea de la que siempre hemos estado convencidos: el juego cura. Desde entonces reconstruimos azoteas en desuso de hospitales de toda España para convertirlas en bonitos jardines donde los niños hospitalizados puedan salir a jugar, a ver el sol, a sentir la lluvia en la cara…

Para nosotros, tanto la donación de consolas, como la construcción de jardines, tienen un mismo objetivo: llenar las zonas pediátricas de los hospitales de juegos capaces de sacar a los peques de su aislamiento y llevarlos volando a conocer mundos nuevos. Mundos que van más allá de la camita de un hospital y de esas cuatro paredes que siempre son demasiado estrechas para la imaginación, la ilusión y la vitalidad de un niño.”

Ya están en marcha en el Hospital Materno Infantil de La Paz (Madrid), en el Hospital 12 de Octubre (Madrid) y, recientemente, en el Hospital Universitario y Politécnico de La Fe (Valencia).

Este último, tiene 1.200 m2 al aire libre y reproduce los elementos de la naturaleza con materiales sorprendentes para jugar y disfrutar visualmente. El espacio cuenta con una zona de relax, de juegos y de entretenimiento.

¡¡Enhorabuena por todas estas iniciativas!!

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Emma Giralt editor