Tren o avión, una cuestión de valor

PorTiziana Ingrande

Tren o avión, una cuestión de valor

La semana pasada EXPANSIÓN publicó una noticia sobre la diferencia de precio para viajar entre Madrid y Barcelona. Como viajo habitualmente, me parece interesante una visión LEAN del asunto.
Del artículo de EXPANSIÓN:

 

De acuerdo con el artículo, parece que la mejor opción es el AVE, al menos desde el punto de vista de precio, pero creo que es interesante el darle una visión en la que contemplemos todo el flujo de valor…
Vivo en un pueblo al noroeste de Madrid en la A6, a unos 40 km y pondré mi caso como ejemplo.

 

 

(En la terminología Lean el VALOR es todo aquello por lo que el cliente está dispuesto a pagar. Una actividad es de valor cuando se está haciendo algo para el cliente por lo que él está dispuesto a pagar, como por ejemplo: preparar una presentación, un informe de diagnóstico, etc.)

Si analizo el tiempo que tardo comparando los transportes en AVE y en Avión, el resultado es favorable al avión:

 

 

Así que el avión me ofrece un viaje más rápido (un 17%) pero a un coste más elevado (entre un 14,5% y un 19,9%). Por tanto, en este momento, la clave es la decisión de qué es más importante para mi, coste o tiempo. Podríamos lanzarnos ahora a una discusión sobre el coste de esos 46 minutos de más que supone el viaje en AVE, pero para mi, es la discusión equivocada. Si queremos de verdad analizar el proceso desde un punto de vista Lean, hay que introducir la idea de VALOR.
Cuando explico el concepto de valor (y por tanto el de MUDA – Desperdicio) siempre digo lo mismo. Aquí hay que ser “integrista”. Las actividades, los tiempos, son MUDA o VALOR. Pero no hay término medio. Y el que decide es el CLIENTE. La pregunta clave a hacer a nuestro cliente es: “¿Estaría dispuesto a pagar un euro más por que yo viaje durante más tiempo?” No tengo ninguna duda de que todos mis clientes dirían que ni un euro más. El transporte, es MUDA. Será un MUDA necesario (yo vivo en Madrid y tengo clientes por toda España) pero MUDA.
¿Cómo puedo aumentar el tiempo de valor en este proceso? Si analizamos los tiempos de proceso, en el caso del avión, como mucho podría añadir el valor en una parte de la espera hasta el despegue. (Dado mi tamaño y la reducción de los espacios en los asientos de los aviones, no puedo trabajar mientras estoy en la cabina aunque ahora se permitan utilizar aparatos electrónicos). En el avión, sólo me queda la posibilidad de descansar. ¿Estaría dispuesto mi cliente a pagar más por que yo descanse más? Lo dudo.
¿Y en el tren? Yo podría aprovechar el tiempo en el Cercanías, una gran parte de la espera en la estación, y el viaje en AVE para trabajar. ¿Estaría dispuesto mi cliente a pagar más por que yo trabaje para el cerca de 200 minutos más? Probablemente si.
Desde el punto de vista del valor, podría hacer Kaizen y el resultado sería:

 

 

La “foto” cambia radicalmente. En un viaje en avión, como mucho podría alcanzar un 6,7% de valor, mientras en el tren podría llegar al 70,3%. La perspectiva del VALOR hace que el viaje en AVE sea mucho mejor que el viaje en avión. Gana Renfe.
Alguien puede pensar que no he sido justo ya que los retrasos harán que los tiempos de espera en la puerta de embarque sean mayores y por lo tanto se puede aumentar el tiempo de valor añadido. Genial, pero no olvidemos que esto como mínimo hace perder la ventaja competitiva del avión sobre el tren, el tiempo de viaje.

En fin, en mi caso prefiero el tren al avión salvo que tenga una presión importante en la hora de llegada. Cada uno tendrá que hacerse su análisis.

Ignacio Tornos

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